Patrimonio arqueológico

El patrimonio cultural es material (arquitectura, yacimientos arqueológicos, ordenación del territorio, producción artesanal, etc.) e inmaterial (danzas, música, tradición oral, conocimientos ancestrales, etc.). El patrimonio cultural actual de la cuenca lacustre es el resultado de diferentes fases de ocupación del territorio: periodo formativo-Yayamama (800 a.C. - 500 d.C.), periodo Tiwanaku-Puquina (500-1150 d.C.), periodo Altiplano-aymara (1150-1400 d.C.), ocupación Inca-quechua (1400-1532 d.C.), ocupación colonial-española (1532-1825 d.C.) y periodo republicano-español (1825-2010 d.C.). 

Esta trayectoria histórica, que traza muchas influencias culturales, religiosas y lingüísticas, justifica, a su propia escala, la fundación del Estado Plurinacional de Bolivia en 2010. El patrimonio cultural del lago Titicaca también se caracteriza por su entorno único. La influencia del lago se refleja en la agricultura atípica, las actividades económicas vinculadas a los recursos del lago o la práctica de la navegación. El establecimiento del lago como frontera desde el siglo XVI también permitió, tras su aislamiento, perpetuar tradiciones ancestrales y prehispánicas que aún se reflejan en la organización social (comunidades "nativas"), creencias, saber hacer (producción textil, etc.), tradiciones (danzas, cantos, gastronomía, etc.), mecanismos económicos, arquitectura, etc.

La percepción actual del Lago Titicaca es múltiple y varía de acuerdo a los diferentes intereses del individuo. Esta vasta extensión de agua se posiciona como uno de los lugares más sagrados de los Andes, una oportunidad turística, el lago navegable más alto del mundo, una misteriosa capa freática, una fuente de ingresos para los pescadores, un santuario prohibido, una frontera, un ecosistema amenazado por la contaminación, la base militar de la flota boliviana, un lugar de descanso, el lugar de nacimiento del Sol, el último refugio de la riqueza Inca, una limitación para los viajeros, el hábitat de un monstruo lacustre, una fuente de agua dulce o un guardián del pasado. El lago Titicaca se percibe en la confluencia de todos estos elementos, tal como lo percibe el hombre, que contribuye a forjar esta identidad contemporánea y genera diversos sentimientos entre el miedo, la curiosidad y el respeto.